viernes, 20 de junio de 2008

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EL ELEFANTE ENCADENADO
Cuando yo era pequeño, me encantaban los circos, y lo que más me gustaba de los circos eran los animales. Me llamaba la atención el elefante. Durante la función, la enorme bestia hacía despliegue de su tamaño, peso y fuerza descomunales... pero después de su actuación y hasta un rato antes de volver al escenario, el elefante quedaba sujeto solamente por una cadena que aprisionaba una de sus patas, unida a una pequeña estaca clavada en el suelo. Sin embargo, la estaca era sólo un minúsculo pedazo de madera apenas enterrado unos centímetros en la tierra. Y aunque la cadena era gruesa y poderosa me parecía obvio que ese animal, capaz de arrancar un árbol de cuajo con su propia fuerza, podría, con facilidad, arrancar la estaca y huir. El misterio es evidente: ¿Qué lo mantiene entonces?¿Por qué no huye? Cuando tenía 5 o 6 años yo todavía creía en la sabiduría de los grandes. Pregunté entonces a algún maestro, a algún padre, o a algún tío por el misterio del elefante. Alguno de ellos me explicó que el elefante no se escapaba porque estaba amaestrado. Hice entonces la pregunta obvia: -Si está amaestrado, ¿por qué lo encadenan? No recuerdo haber recibido ninguna respuesta coherente. Con el tiempo me olvidé del misterio del elefante y la estaca... y sólo lo recordaba cuando me encontraba con otros que también se habían hecho la misma pregunta. Hace algunos años descubrí que por suerte para mí, alguien había sido lo bastante sabio como para encontrar la respuesta: El elefante del circo no se escapa porque ha estado atado a una estaca parecida desde muy, muy pequeño. Cerré los ojos y me imaginé al pequeño recién nacido sujeto a la estaca. Estoy seguro de que en aquel momento el elefantito empujó, tiró, sudó, tratando de soltarse. Y a pesar de todo su esfuerzo, no pudo. La estaca era ciertamente muy fuerte para él. Juraría que se durmió agotado, y que al día siguiente volvió a probar, y también al otro y al que le seguía... Hasta que un día, un terrible día para su historia, el animal aceptó su impotencia y se resignó a su destino. Este elefante enorme y poderoso, que vemos en el circo, no se escapa porque cree -pobre- que NO PUEDE. Él tiene registro y recuerdo de su impotencia, de aquella impotencia que sintió poco después de nacer. Y lo peor es que jamás se ha vuelto a cuestionar seriamente ese registro. Jamás... jamás... intentó poner a prueba su fuerza otra vez...

Muchas veces me gustan los cuentos que salen en los libros de Jorge Bucay... A veces las cosas y las personas cambian, evolucionan, crecen... y aún así parece que lo que una vez te falló, fallará para siempre; aunque las condiciones mejoren, aunque puede que sea el tiempo, aunque estés mejor que nunca...
El miedo nos paraliza, nos impide ser realistas con respecto a nuestras condiciones, nos impide disfrutar de nuestra evolución, salir, y volar... porque un día, siendo mucho más pequeños, débiles, insensatos y obstinados; no pudimos hacerlo, alguien nos hizo daño, no vimos la respuesta a una oración, no sentimos al Señor al intentar acercarnos a Él, nos rechazaron, algo salió mal... Y eso es muy absurdo, puede que en ese momento no estuvieras preparado para ello; pero eso no quiere decir que no debas prepararte, y volver a intentarlo, una y otra y otra vez... Aprende, y después acude a luchar... no cometas el error de esperar resultados distintos haciendo siempre lo mismo; pero si estás luchando por crecer, entonces vuelve a intentarlo, vuelve a pedirlo... y si es tu momento, confía en que ocurrirá...
No podemos saber cuándo será el tiempo y el lugar... pero si tu cambias, todo tu mundo puede cambiar contigo. Si estás preparado, entonces todo evolucionará y encontrará el nuevo lugar para el que tu álma ha sido hecha, encontrará la manera de cumplir tus sueños; encontrará a la persona idónea para ti, encontrará el modo de que aprendas a quererte... En su momento justo. Sigue creciendo, sigue luchando, sigue orando, sigue leyendo la Biblia, sigue aprendiendo; y espera tu momento, el momento en el que El Señor te dará tu corona.
No te rindas; porque puede que falte muy poco. Créelo. Abrázate fuerte a Jesús, pon tu fe en sus fuerzas y no en las tuyas; no dejes de intentarlo; sigue luchando y espera un poco más. Sólo un poco más...


"Mira que te mando que te esfuerces y seas valiente; no temas ni desmayes, porque Jehová tu Dios estará contigo en dondequiera que vayas."
Josué 1:9

2 comentarios:

amparito dijo...

de pequeña me encanto esa historia me imajinava a la mama de bambi intentando escapar para liberar a su hijo, y que no podia por que la frustracion y el miedo, y los recuerdo le impedian moberse, y luego intento imajinar ejemplos de miedo paralizante, como cuando a maria le dio miedo la altura y tuvimos que rescatarla, o cuando discutiendo con mi padre le amenace con clabarme un cuchillo y cuando se fue, me quede parada temblando y sin saber que hacia con ese cuchillo en la mano, tan cerca de la fistula, cuando me acorde me sentia tan mal que pense que por que no lo habia utilizado.
Muchas veces mee quedado sin hacer cosas por el miedo, sueños sobre todo, no e buelto a estudiar por el miedo de lo que me puedan decir y por si se repite la historia, y vuelben a meterse conmigo, por mi ineptitud.
Pero nolo voy a hacer otra vez , en septiembre voy a estudiar, y aprobare y estudiare puericultura y trabajare con niños, por que se que tengo a Dios a mi lado y que puedo consegirlo.
Un besito a todas.

Nada sé dijo...

Dejarme estar, irme de tí.Correr hacia lo que no existe. Lo decidí. Mis piernas tiemblan del dolor . Me voy de tí y hacia tí, sin saber porque. Dejarte ir de mi mente para no alcanzarte más, ya que cuando te alcanzo me llego hasta donde estás. Hoy me despido por última vez, y si te pienso, no me quedo pensándote. Te llevaré conmigo siempre,conmigo y sin mí. Serás un recuerdo en mi vida de alguien que pasó, fueron muchos años en silencio que mi corazón guardó. Y hoy te doy la despedida, pongo una lágrima en mi escribir, la miro, la toco, y me doy cuenta que en ésta lágrima estará mi sentir. Te digo adiós para toda la vida, aunque toda la vida sea parte de mí.

Valentia

JS

JS